Elionor Martínez (1996, Barcelona) es la ganadora del Premio Oficial de Oratorio-Lied y del sexto premio de la recientemente celebrada 63.ª edición del Concurso Tenor Viñas.
Se convierte así en la primera ganadora de la categoría Oratorio-Lied, que este año se ha desarrollado por primera vez de forma independiente dentro del concurso, contando con un premio oficial, pianista propio y un jurado especializado.
Además, Elionor también ha sido distinguida con el premio extraordinario a la mejor cantante española y con varios otros premios especiales: mejor intérprete de Mozart, Premio Victoria de los Ángeles, mejor interpretación de Schubert, mejor cantante catalana y el Premio Festival Castell de Peralada.
Finalizado el concurso, el equipo ha podido mantener una conversación con ella para aprofundir más allá de las actuaciones y los premios recibidos.
— Una vez finalizado el Concurso, ¿cómo estás?
Estoy muy contenta, todavía no acabo de creer que haya llegado hasta aquí y todos los premios que he recibido. Han sido unos días muy intensos y ahora toca acabar de asimilarlo todo y expresar esta felicidad.
— ¿Cómo te iniciaste en el mundo del oratorio y el lied y en qué momento decidiste que querías dedicarte a ello profesionalmente?
Empecé a los cinco años en el conservatorio y estudié piano durante muchos años, hasta la adolescencia, cuando en casa dije que ya no quería tocar más el piano y que quería dejar la música, pero mis padres me dijeron: “Espera, llevas muchos años haciéndola y es algo que te gusta mucho; prueba otro instrumento”. Y yo dije: canto — como quien dice acordeón — y así empecé a cantar.
Comencé interpretando mucha música de Bach y gané la Beca Bach cuando era muy joven. Todo ello me fue llevando, de manera natural, hacia el mundo del oratorio y, más recientemente, hacia el lied, con la Schubertíada y otras experiencias. Es un repertorio en el que me siento muy cómoda. Creo que es muy difícil encontrar el equilibrio entre expresar la música con sencillez y, al mismo tiempo, con toda su profundidad, ya que es muy “desnudo”, sin escenografía ni artificios, solo tú y el pianista.
Aun así, siempre dejo las puertas abiertas a nuevos géneros y compositores, a todo lo que sea aprender. Me encantaría algún día poder pisar un escenario de ópera y conocer también ese mundo.
— ¿Qué obra del repertorio de oratorio o lied te haría especial ilusión cantar?
Algún día me encantaría hacer la Novena de Beethoven. La he cantado muchísimas veces en coro y siempre he pensado que sería maravilloso poder estar algún día al frente e interpretar ese cuarteto tan extraordinario.
— ¿Qué aconsejarías a los futuros participantes de la categoría Oratorio-Lied?
Les diría que se presenten sin miedo, porque en los concursos nunca sabes cómo irán las cosas. Que elijan un repertorio con el que se sientan cómodos y que puedan defender con seguridad su versión. Que estén abiertos a todo lo que pueda pasar: los nervios, las situaciones imprevistas… porque es una experiencia que siempre te llevas contigo.
Es cierto que tienes muy poco tiempo para preparar el lied o el aria de oratorio, un trabajo que normalmente haces con tu dúo habitual, con el pianista con quien trabajas regularmente. En este caso es un reto, es una experiencia muy diferente a la que estamos acostumbrados.
— ¿Con qué tres palabras definirías el Concurso Tenor Viñas y cómo ha sido tu experiencia personal?
Emoción, aprendizaje y una gran oportunidad.