Sara Blanch, Adriana González y Roger Padullés comparten en Voces en Escena los aprendizajes, las renuncias y las experiencias que han marcado sus trayectorias profesionales
El Concurso Tenor Viñas no termina con la entrega de premios. Cada edición representa también el inicio de un vínculo que continúa a lo largo de los años con muchos de sus galardonados, artistas que han desarrollado carreras internacionales y que siguen formando parte de la familia Viñas.
Con este espíritu nace Voces en Escena, un espacio de diàlogo donde los premiados del Concurso comparten sus experiencias, reflexiones y aprendizajes acumulados a lo largo de su carrera.
En este nuevo encuentro, el Concurso reunió a tres galardonados de distintas ediciones: la soprano Sara Blanch, 4.º Premio del 53.º Concurso Tenor Viñas; la soprano Adriana González, 2.º Premio del 54.º Concurso Tenor Viñas; y el tenor Roger Padullés, 2.º Premio del 46.º Concurso Tenor Viñas. Tres trayectorias diferentes, pero un mismo punto de partida: el Concurso.
Lo que el público no ve
Cuando pensamos en la vida de un cantante de ópera, es fácil imaginar grandes teatros, vestuarios espectaculares y largas ovaciones. Pero esa es solo la parte visible.
Sara Blanch fue la primera en poner palabras a esa realidad.
«Desde fuera puede dar la impresión de que todo es muy bonito y de que solo se ven los frutos. Pero detrás hay muchos altibajos y mucho trabajo.»
Para la soprano, esta es una profesión que exige disciplina, conocimiento de uno mismo y una gran capacidad de adaptación. Vivir lejos de casa, trabajar constantemente con equipos diferentes y gestionar emocionalmente cada nuevo proyecto forman parte del día a día de una carrera que, a menudo, el público desconoce.
Cuando el éxito también consiste en saber renunciar
No todas las decisiones profesionales se toman sobre un escenario.
Roger Padullés explicó que, con los años, ha aprendido que una carrera también se construye decidiendo qué no quieres hacer. En su caso, eso ha significado priorizar el equilibrio entre la profesión y la vida familiar, asumiendo que no todas las oportunidades deben aceptarse.
«Al final, lo más importante es ser fiel a las necesidades de uno mismo y preguntarse si lo que estás haciendo te compensa a nivel personal.»
Una reflexión que dio pie a una idea compartida por los tres artistas: no existe una única manera de entender el éxito.
Las redes sociales pueden ayudar, pero no sustituyen al artista
En una profesión cada vez más expuesta, también surgió el debate sobre el papel de las redes sociales.
Los tres galardonados coincidieron en que pueden ser una herramienta útil para acercarse al público, siempre que no se pierda la autenticidad.
Adriana González lo resumió con una idea muy clara:
«Si intentas ser alguien que no eres, la gente lo nota. Lo genuino llega mucho más que lo superficial.»
Más que construir un personaje, los artistas defendieron la importancia de compartir la profesión con naturalidad y dejar que sea el trabajo sobre el escenario el que termine definiendo una carrera.
La autenticidad, más que la apariencia, es lo que realmente conecta con el público.
El gran mito de la profesión
Cuando se les preguntó cuál era el mito más falso sobre ser cantante de ópera, la respuesta llegó casi de inmediato.
«El glamour continuo no existe.»
Los tres artistas coincidieron en que el público ve principalmente los días de función, las galas o las presentaciones. La realidad, sin embargo, está formada por horas de ensayo, viajes, hoteles, aeropuertos y mucho trabajo invisible.
Como explicaban entre risas, la mayor parte del tiempo la profesión se vive con ropa cómoda, partituras y salas de ensayo, muy lejos de la imagen glamurosa que a menudo se asocia al mundo de la ópera.
El Concurso Tenor Viñas, un punto de inflexión
La charla concluyó con una mirada a su paso por el Concurso Tenor Viñas y a la huella que este dejó en sus carreras.
Roger Padullés recordó aquel día con una mezcla de emociones. Por un lado, guarda un recuerdo muy feliz del Concurso, rodeado de su familia y celebrando el premio en Barcelona. Pero también lo define como un recuerdo agridulce, ya que considera que no pudo aprovechar todo el impulso que el galardón podía haber supuesto para su carrera.
«El Concurso me dio un impulso muy importante, pero creo que, si hubiera tenido más experiencia, habría sabido aprovecharlo mucho mejor.»
Sara Blanch explicó que su camino en el Viñas fue muy diferente. La primera vez que se presentó no consiguió llegar a la final. Un año después volvió a inscribirse, aunque sin la certeza de que acabaría participando: en ese momento ya estaba inmersa en una producción y solo acudiría si el calendario se lo permitía. Ni siquiera lo había comentado en casa.
Cuando finalmente decidió presentarse, lo hizo desde un lugar muy distinto. Durante ese año había realizado un importante trabajo tanto técnico como personal, y llegaba al Concurso con una seguridad que antes no tenía.
«Cuando sabes que te presentas con lo que eres y con lo que haces, y que eso ya es suficiente, llegas mucho más sólida, con más fuerza y con más confianza.»
Esa confianza se tradujo en un gran resultado y, sobre todo, en una experiencia que recuerda con especial emoción. Después del Concurso, los premios le abrieron las puertas del circuito internacional, permitiéndole comenzar a trabajar en grandes teatros y marcando, como ella misma afirma, «un antes y un después» en su carrera.
Adriana González también destacó el papel determinante que tuvo el Concurso en su trayectoria profesional. Explicó que el Viñas le abrió las puertas de España y que una de las audiciones surgidas a raíz del certamen la llevó a interpretar su primer papel protagonista en un teatro de la dimensión del Gran Teatre del Liceu.
«El Viñas me abrió las puertas de España. Todo empezó aquí.»
Más allá de los premios
Las trayectorias de Sara Blanch, Adriana González y Roger Padullés son diferentes, pero las tres comparten una misma convicción: una carrera artística no se construye únicamente con talento. Se construye con trabajo, curiosidad, confianza y la capacidad de aprender también de los momentos difíciles.
Antes de despedirse, los tres compartieron, de un modo u otro, el consejo que darían a su "yo" de los inicios.
Roger Padullés
«Una carrera está llena de "no". Vale la pena esperar al momento en el que puedas demostrar lo mejor de ti mismo.»
Adriana González
«Todo irá bien. Sigue con la curiosidad de crecer, de aprender... y sigue creciendo.»
Sara Blanch
«Todo ha sido un aprendizaje. Incluso cuando las cosas no han salido bien y me he equivocado, he aprendido de ello.»
Con Voces en Escena, el Concurso Tenor Viñas continúa manteniendo vivo el vínculo con sus galardonados. Sus experiencias, compartidas años después de haber pasado por el Concurso, son también una manera de acompañar e inspirar a las nuevas generaciones de cantantes que hoy comienzan el mismo camino.