Karla Pineda (1994, Costa Rica) es la ganadora del Quinto Premio del 63º Concurso Internacional de Canto Tenor Viñas. La mezzosoprano también se lleva el Premio del Público a mejor voz femenina y dos premios extraordinarios más: el Premio Joyce DiDonato, presentado por la Houston Grand Opera y patrocinado por Carolyn Levy al cantante joven más prometedor del Concurso; y el Premio ofrecido por la Sra. Leonor Gago, directora de LG Artista Management y Concerlírica Ópera Internacional.
— Una vez acabado el concurso, como te sientes?
Estoy demasiado feliz, sumamente agradecida y llena de energía. Poder ganar un concurso como lo es el Tenor Viñas 2026 reafirma mi carrera artística y, para mí, eso me llena de muchísimo orgullo.
— ¿Qué te llevó al mundo del lírico y de la ópera, y cuándo decidiste dedicarte profesionalmente?
Mi formación musical empezó desde pequeña con mi papá. Toqué bastantes instrumentos, sobre todo guitarra; también viola. Luego, cuando entré en la universidad a estudiar Educación Musical, entré a un coro para tener una beca y poder estudiar, y ahí descubrí mi voz. Nunca había cantado; sabía que podía entonar y sabía leer música, pero nunca había cantado. Mis maestras del coro, y en especial una señora que se llama Guadalupe González Creisa, me descubrió y estuvo insistiéndome todo el tiempo: “Deberías estudiar canto”. Y yo le decía: “No, yo ya tengo mi instrumento, yo ya toco viola, yo quiero ser músico de orquesta, seguiré en mi cuarteto de cuerdas”. De tanto insistir, ella fue quien me impulsó y le dije que quería tomar clases de canto. Empecé a tomar clases privadas con ella a los 21 años. Hace diez años empecé a cantar.
Es mi primera competición de canto aquí en Europa y realmente significa muchísimo. De hecho, varias personas han ido diciendo: “Hay una concursante de Costa Rica”, y se preguntan: “¿Pero hasta allá llega la ópera?”. Y yo les digo que claro, ¿por qué no? De hecho, en los registros históricos, la soprano Samira Barquero ganó el primer lugar en el año 80. Entonces, para mí es un orgullo volver a llevar un premio a mi país.
— ¿Cuáles dirías que son tus roles soñados?
Tengo varios roles soñados. Me gusta muchísimo y le tengo muchísimas ganas a Santuzza de Cavalleria rusticana. También me gustan los roles grandes y empoderadores de mujeres que tienen un gran peso, como Amneris, la Principessa de Bouillon, Eboli… La forma en que Verdi endiosó a las mujeres en estos roles tan grandes. Incluso Azucena, que es un personaje de un peso psicológico bastante interesante y retador, es uno de los roles que me gustaría interpretar. Y como mezzo, Carmen, claramente; ya he tenido la oportunidad de cantarlo y siento que es un rol que realmente te empodera. También me gustaría llegar a cantar algo del repertorio wagneriano.
— ¿Qué consejo darías a los futuros concursantes?
El consejo que les podría dar es que los sueños sí se cumplen. Si realmente tienes el compromiso, las ganas, esa decisión y esa hambre —porque tienes que tener hambre, esa sed de lo que quieres lograr— lo vas a hacer. Sí se cumplen los sueños. Eso sería lo que yo les diría a esas personas. A veces no solo tener una voz linda te puede llevar a esos grandes lugares. Yo creo que en una carrera tan retadora como lo es la ópera, la disciplina mata al talento. Entonces, tener realmente el compromiso y esa sed de que lo quieres hacer es lo que yo les podría aconsejar: que lo quieran mucho.
— En tres palabras, ¿cómo definirías el Concurso Tenor Viñas?
Desafío, exigencia y comienzo: un nuevo comienzo.
Costa Rica es un país muy pequeño, y es un gran logro poder representar a mi país. En cierto modo, también siento que represento a México, ya que estoy viviendo en México desde hace tres años. Soy parte del Ópera Studio Operísima México y del Ópera Studio Costa Rica. Entonces, este logro es para Costa Rica, para México y para toda Latinoamérica, porque fui la única concursante en llegar a la final de toda Latinoamérica.