Ketevan Kemoklidze ofreció a los asistentes de la Final del 63º Concurso un recital muy especial. Con esta cita, la mezzosoprano, una de las más valoradas actualmente en el panorama lírico internacional, regresaba al certamen veinte años después de haber participado como concursante y de haber sido galardonada, concretamente en el año 2006, en la 43ª edición del Concurso.
— Han pasado veinte años desde tu paso por el Concurso Tenor Viñas. ¿qué representa para ti estar hoy de nuevo aquí?
Hace veinte años tuve la suerte de participar en el Concurso Tenor Viñas y no podía imaginar volver a cantar aquí después de 20 años. Para mí, estos 20 años significan que mi trayectoria profesional se ha desarrollado y que estoy en buen camino, porque los años enseñan y me han permitido cantar en muchos sitios y seguir avanzando. Entonces, cerrar estos 20 años con este concurso, después de mi primera aparición aquí, es muy significativo.
— ¿Qué recuerdas de tu paso por el concurso? ¿Y qué significó para ti?
Yo estaba ensayando para la producción de Otello en el Liceu mientras hacía el concurso. El Concurso Viñas tiene un gran significado para los georgianos, porque muchos cantantes georgianos empiezan su carrera participando en el Viñas. Hay muchos nombres de cantantes georgianos con carrera internacional que empezaron aquí, en este teatro, con este concurso; era la primera vez que cantaban fuera ya que por temas políticos era muy difícil salir de Georgia. El Concurso Viñas daba grandes posibilidades a los georgianos para salir y para que la gente pudiera escuchar a dichos cantantes.
Para mí ha sido una gran oportunidad. El concurso ha sido muy importante porque para los jóvenes es fundamental que les escuchen muchas personas. Es importante audicionar, pero que los directores de los teatros te escuchen todos estando en el mismo sitio es muy importante. Para mí fue decisivo, porque después de este concurso me llegaron muchos contratos. Pienso que los concursos tienen un gran papel en la vida de los jóvenes, porque les facilitan muchas cosas. Sobre todo para mí, que era muy joven, acababa de salir de Georgia y todavía estaba estudiando en el conservatorio. Estoy muy agradecida a este concurso.
— ¿En qué momento te encuentras a nivel profesional?
Yo creo que los cantantes no paramos nunca de desarrollarnos, porque es muy importante seguir creciendo para estar en el escenario. Incluso teniendo un nivel, siempre hay que ir adelante. Me encuentro en un momento muy interesante de mi carrera. Pienso que el camino que hice y el que voy a hacer es muy interesante, porque tuve la suerte de cantar mucho Mozart, Rossini y otros, y ahora en mi repertorio ya se encuentran papeles como Eboli, Carmen o Amneris, papeles más grandes. Para los jóvenes es muy importante seguir bien el desarrollo de sus voces. Nunca hacer las cosas con prisas y siempre escuchar las posibilidades y las capacidades de nuestro cuerpo, de nuestra voz, y seguir un instinto vocal.
— ¿Cómo te has preparado el recital?
Lo primero que hice fue mirar el programa que canté hace 20 años. Hay algunas cosas que no he podido repetir, pero exactamente canté La favorita de Donizetti, así que el primer número será el aria de Leonora. Voy a cantar Carmen, porque no es posible que salga sin Carmen. También voy a cantar una canción georgiana por primera vez en el Liceu, una zarzuela y el aria de la princesa de Adriana Lecouvreur y Mompou.
— ¿Cuál es la habilidad más importante que debe tener un cantante?
Pienso que hay algunas habilidades obligatorias: la voz, la intuición artística y el talento, no solo para cantar, sino para presentar un papel de manera creíble para el público. Tambbién la educación musical es muy importante, porque a veces tienes que aprender un papel en pocos días.
Creo que ahora los cantantes tienen más “deberes” que antes, porque no solo deben mantener la forma vocal gracias a una técnica sólida, sino que también deben mantenerse físicamente muy bien, porque hoy en día las exigencias son mayores. Tenemos muchas producciones modernas y debemos responder a esas exigencias. Estar físicamente en buena forma es positivo para la salud y para cantar bien.
También es muy importante saber comunicarse bien, porque nos comunicamos con el público, con los agentes, con los directores de teatro, los directores de escena y con nuestros colegas. La comunicación humana es fundamental. Y hoy en día también es importante saber cómo presentarse, porque vivimos en un mundo de redes sociales y debemos mostrarnos de manera interesante para el público y para los teatros. Podemos cantar bien y actuar bien, pero al final dependemos del público y de los teatros.
Por eso los jóvenes deben saber qué lado de su personalidad y de su arte enseñar, para que cuando alguien tenga que elegir, elija a esa persona y no a otra. Los cantantes tenemos que ser más completos: cantar, actuar, comunicar, presentarnos bien… hay muchas cosas que entran en juego.
También es importante que hoy en día muchos cantantes tienen el apoyo de su familia. Eso es también una red de apoyo y pienso que los cantantes de hoy tienen más apoyo que en otros tiempos.
— ¿Qué consejo darías a futuros concursantes?
Disfrutar el momento de cantar es lo más importante, porque si un cantante disfruta su arte, puede transmitirlo a los demás. Sentirse agradecidos por estar en un lugar tan maravilloso, mágico e histórico. El Liceu reúne todas esas palabras maravillosas.
Recuerdo la primera vez que canté en ese escenario: me sentí muy agradecida, porque era algo que había esperado durante muchos años. Creo que los jóvenes deben tener ese sentimiento, porque es algo mágico estar cantando en el Liceu, donde han pasado todos los grandes cantantes del mundo.
Y si no llegan los resultados que esperan, no significa nada. Lo importante es cantar bien, disfrutar el momento y seguir desarrollándose, estudiando y luchando por los sueños. Estoy segura de que los sueños se cumplen; hay un momento en que se cumplen.
Es muy bueno para los jóvenes ganar concursos y premios, pero si no pasa ahora, no significa que no vaya a pasar en otro momento, en otros sitios, ni que no vayan a cantar en grandes escenarios. Lo importante es no perder nunca la esperanza y tener muchas ganas de seguir los sueños.