Entrevista a Sara Blanch con motivo de la inauguración del 63.º Concurso Tenor Viñas

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La soprano Sara Blanch (1989, Darmós, Tarragona), con una trayectoria consolidada y reconocido prestigio internacional en los principales teatros de ópera europeos, ha regresado al Concurso Tenor Viñas diez años después de haber sido galardonada en la 53.ª edición, en 2016, donde obtuvo el Cuarto Premio y el Premio a la Mejor Intérprete de Zarzuela, entre muchos otros reconocimientos.

En el marco de la 63.ª edición del certamen, la soprano ofreció un recital de arias de ópera en el acto inaugural celebrado el sábado 10 de enero en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona. Un regreso especialmente simbólico que consolida el vínculo de la cantante con el concurso que marcó un punto de inflexión en su carrera.

La artista llegaba a Barcelona tras una exigente producción en el Festival del Tirol en Erl, donde interpretó Lucia di Lammermoor, y en pleno proceso de preparación de su debut en la Ópera de París con Un ballo in maschera de Verdi, donde dará vida a Oscar a finales de enero. Entre el final de un proyecto y el inicio de otro, Blanch aún encontró tiempo para sumarse a la inauguración del Concurso con un recital muy especial.

Minutos antes de salir a escena, el equipo tuvo la oportunidad de conversar con ella en una entrevista en la que repasó su trayectoria, los retos actuales y el significado personal de regresar al Concurso Tenor Viñas una década después.

¿Cómo te sientes al volver al Concurso después de diez años para realizar el recital en la Inauguración de la 63ª edición del Concurso en el Saló de Cent?

Muy emocionada, con muchas ganas y mucha ilusión. Incluso he tenido que dejar un poco las emociones aparte porque yo misma también me he hecho esta pregunta. Justamente han pasado diez años y, cuando miro atrás, todo lo que ha representado para mí el Concurso Viñas ha sido mucho.

Es un concurso que me dio muchos premios, además del 4º premio, otros reconocimientos que me permitieron trabajar en teatros y con un cierto nivel. Todo eso fueron oportunidades muy importantes en aquel momento y hay que aprovecharlas. Tuvo un impacto muy positivo en mi carrera y en mi vida.

¿Cómo ha sido interpretar a Lucia en "Lucia di Lammermoor" en el Festival del Tirol?

Ha sido una experiencia muy intensa porque ha sido una producción que me exigía mucho físicamente. Yo estaba en el escenario desde antes de la obertura hasta la última nota de la ópera, y ha sido muy exigente a nivel físico, vocal y mental el hecho de tener que estar todo el tiempo en escena.

Pero también me ha dado mucha satisfacción, ya que es un papel que ya he hecho y que llena mucho. Además, el reto ha sido grande: hace muy poco de terminar las funciones empecé a ensayar en la Ópera de París y ahora estoy aquí. Han sido muchas cosas, muy intenso, muy importante y emocionante para mí, muchas emociones juntas en poco tiempo.

¿Cómo has preparado el programa del recital de la Inauguración del 63º Concurso?

El programa se abre y se cierra justamente con las dos piezas que canté en el concierto final del Viñas. Para mí era como una especie de homenaje al concurso: abrir y cerrar con esas dos piezas, “Una voce poco fa” y “La primorosa”.

Después, en medio, he puesto un poco de todo lo que he ido haciendo y por donde he ido transitando durante estos diez años. También he intentado, pensando en los premios que recibí en el Viñas, darle un sentido. Por ejemplo, recibí el premio a la mejor cantante catalana, así que incluyo una pieza de sardana catalana (“En el Vallespir”, de Cançó d’amor i de guerra, de Martínez i Valls). 

Respecto al premio a la mejor cantante de zarzuela, está “La primorosa”. Después, el Viñas tiene muchos premios, como el Premio Mozart; por eso también he incluido un aria de Mozart. He intentado buscar el paralelismo entre el concurso y mi situación de hace diez años y la actual.


¿Qué queda de la Sara que se presentó al Concurso hace diez años?

Queda, siempre queda. Queda la esencia. Cuando miro atrás sí veo a aquella Sara mucho más inexperta y veo todo lo que he ido aprendiendo, las oportunidades que he tenido y todo el repertorio que he cantado. Muchas cosas. Pero siempre queda la esencia; la esencia siempre está ahí.

¿Cómo viviste el Concurso? ¿Qué recuerdas de aquella experiencia?

Recuerdo que en aquel momento estaba haciendo una producción en Sarrià. Me inscribí en el concurso, pero pensé que no me presentaría. En casa dije que tampoco me había inscrito. Pensaba: “Si me presento será el día que me citen, y haré lo que tenga que hacer si ese día siento que tengo ganas”.

Fui decidiendo sobre la marcha porque el año anterior me había presentado y no llegué a la final. Entonces dije: me presento, pero como ya estoy trabajando y estaba haciendo una producción y era feliz, fue todo muy espontáneo. Y creo que eso jugó a mi favor, porque me quité una carga y la responsabilidad, y fui a disfrutar en cada momento, a dar lo mejor de mí.

Cuando llegué a la final, llamé a casa y se lo dije; no se lo acababan de creer. Fue muy emotivo. También recuerdo cómo funcionaba todo dentro del concurso: la precisión con la que estaba todo organizado. Recuerdo a algunos trabajadores que me daban muchos ánimos y todo ese calor que también recibían el resto de cantantes. Creo que hay una parte de acompañamiento en este concurso que es muy bonita, muy cercana y muy importante. 

El Concurso Viñas es mi concurso. He hecho otros concursos, algunos menores que he ganado, otros similares que me han dado algún premio y también concursos que no me han aceptado, y no pasa nada

¿Cuál es la habilidad más importante que debe tener un cantante?

Lo más importante es trabajarse a uno mismo. Yo siempre intento ser mejor, no solo en el canto sino en todos los aspectos. Ser mejor como persona, evidentemente.

Todo aquello que pueda beneficiarte para que el canto salga mejor: intentar perfeccionar siempre la técnica, ser mejor musicalmente, ser más fuerte mental y emocionalmente, saber gestionar mejor las situaciones… Creo que es como un pack, y el trabajo empieza siempre desde dentro, poco a poco.